La esquizofrenia es un trastorno mental caracterizado por la existencia de pérdida de contacto con la realidad (psicosis), alucinaciones (por lo general consistentes en oír voces), falsas creencias firmemente sostenidas (delirios), alteraciones del pensamiento y de la conducta, reducción en la expresión emocional, disminución de la motivación, deterioro de la función mental (cognición) y problemas para desenvolverse en la vida de cada día, incluyendo el deterioro del trabajo, las relaciones sociales y el cuidado de uno mismo.
La esquizofrenia probablemente está causada por factores hereditarios y ambientales.
Los síntomas pueden ser muy variados, desde un comportamiento extravagante y un lenguaje desorganizado e incoherente, hasta la ausencia de emociones acompañada de un lenguaje escaso o nulo; incluso puede aparecer incapacidad para concentrarse, así como problemas de memoria.
Los médicos diagnostican la presencia de esquizofrenia en función de los síntomas existentes, tras realizar las pruebas adecuadas para descartar otras posibles causas.
El tratamiento consiste en el empleo de fármacos antipsicóticos, programas de entrenamiento y actividades de apoyo comunitario, psicoterapia y educación familiar. La detección y el tratamiento temprano favorecen la mejora del funcionamiento a largo plazo.
La evolución favorable de la enfermedad depende en gran medida de si la persona afectada toma la medicación tal como le ha sido prescrita.
El tratamiento consiste en el empleo de fármacos antipsicóticos, programas de entrenamiento y actividades de apoyo comunitario, psicoterapia y educación familiar.
La detección y el tratamiento tempranos mejoran el funcionamiento a largo plazo.
(Véase también Introducción a la esquizofrenia y a los trastornos relacionados.)
La esquizofrenia es un importante problema mundial de salud pública. El trastorno afecta generalmente a personas jóvenes en la edad en la que comienzan a ser independientes y puede producir discapacidad y estigma social de por vida. En términos de costes personales y económicos, la esquizofrenia figura entre los peores trastornos que afectan a la humanidad.
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La esquizofrenia afecta a cerca del 1% de la población, por igual a hombres que a mujeres. En Estados Unidos, la esquizofrenia comporta aproximadamente 1 de cada 5 días de baja laboral y el 2,5% de todos los gastos de atención de salud. La esquizofrenia es más frecuente que la enfermedad de Alzheimer y que la esclerosis múltiple.
A menudo es difícil determinar cuándo se inicia la esquizofrenia, ya que el escaso conocimiento de los síntomas puede retrasar años la atención médica. La edad media de inicio de la enfermedad se sitúa entre el inicio y la mitad de la década de los veinte años en varones, y algo más tarde en mujeres. El inicio durante la infancia es poco frecuente, sin embargo, la esquizofrenia puede comenzar durante la adolescencia o al final de la vida.
El deterioro del funcionamiento social puede conducir a un trastorno por consumo de sustancias, la indigencia y la pérdida de un hogar de referencia. Las personas esquizofrénicas sin tratamiento pueden perder el contacto con sus familiares y amigos, y es frecuente que acaben viviendo en las calles de las grandes urbes. La enfermedad puede durar toda la vida, con un mal funcionamiento psicosocial durante toda la vida en la mayoría de los casos.
¿Sabías que…?
La esquizofrenia es más frecuente que la enfermedad de Alzheimer y que la esclerosis múltiple. Diversos trastornos, como los de la glándula tiroidea, tumores cerebrales, trastornos convulsivos y otros trastornos de salud mental pueden causar síntomas similares a los de la esquizofrenia.

