Atención psicológica a adultos y adolescentes.
El psicoanalista Fernando Ulloa nos recuerda que desde la etimología, la palabra tratamiento viene de buen trato. El psicoanálisis, si se ejerce con ternura y buen trato, va a propiciar las condiciones necesarias para que se genere e instale la transferencia, necesaria para llevar adelante un buen análisis.
El tratamiento psicoterapéutico es muy eficaz, porque a través de las palabras asociadas por el sujeto, y el acompañamiento que proporciona el terapeuta, se tendrá la oportunidad de descubrir qué es lo que genera malestar y sufrimiento.
Depresiones
La depresión es un cuadro clínico donde las personas se sienten tristes, angustiadas, apáticas, con sentimiento de desesperanza, pensamientos negativos sobre el futuro, miedo y ansiedad. Les cuesta llevar adelante sus actividades diarias, ir a trabajar, levantarse de la cama, salir de la casa. No le encuentran sentido a nada, y se ven impedidas de disfrutar la vida. Generalmente estos cuadros se presentan acompañados de trastornos en el sueño, de diversos síntomas físicos (dolores musculares, contracturas, malestares digestivos, jaquecas, etc.) y una tendencia, cada vez mayor, al aislamiento social y afectivo. Además, pueden aparecer otros síntomas, como los sentimientos de culpa o de incapacidad, la irritabilidad, las ideas de muerte o de suicidio, la pérdida de confianza en uno mismo o en los demás, la disminución de la concentración y la memoria, la intranquilidad, los trastornos del sueño y la disminución del apetito y de la libido, entre otros.
Fobias
Las personas con fobia sienten un miedo intenso en relación a un objeto, el objeto fóbico. Estos objetos pueden ser: a animales, a los espacios abiertos, a los lugares reducidos, a estar con mucha gente, a hablar en público, a trasladarse en transporte público, etc.
Las fobias generan mucho sufrimiento y malestar, al tiempo que le produce una limitación importante en el vivir cotidiano. Las fobias son una manera muy eficaz que utiliza el aparato psíquico para deshacerse de la angustia interna de la que sufre el sujeto. En lugar de sentir la angustia y el peligro dentro de sí mismo, una fobia tiene la ventaja de ser un síntoma que localiza la angustia fuera del individuo, donde puede ser evitada. Un tratamiento psicoanalítico de una fobia no existe ya que la fobia es sólo un síntoma dentro de una compleja estructura mental.
Cualquier tratamiento psicoanalítico, motivado por una fobia u otro síntoma, emprenderá la exploración de toda la personalidad inconsciente del sujeto.
Ataques de pánico
Se denomina ataque de pánico a la aparición repentina, en la vida de un sujeto, de un terror intenso ligado a la muerte propia, sin que haya para ello un motivo externo y/o concreto. La persona empieza a sentir en forma súbita dolor en el pecho, palpitaciones, falta de aire, escalofríos, náuseas, dolor de cabeza, mareos, dificultades en la respiración y un aturdimiento interno, sentimientos de irrealidad o desconexión. Cuando cede el ataque de pánico, el sujeto queda fatigado, anonadado, sumamente agotado. Los ataques de pánico suelen comenzar de forma súbita, sin advertencia. Pueden aparecer en cualquier momento.Puedes tener ataques de pánico ocasionales o con frecuencia.
Los ataques de pánico tienen muchas variantes, pero los síntomas suceden en pocos minutos. Uno de los peores aspectos de los ataques de pánico es el miedo intenso a que se repitan. Ese miedo puede ser tan fuerte que puede hacerte evitar determinadas situaciones en las que podrían ocurrir.
Ansiedad generalizada
Las personas con ansiedad generalizada tiene un estado permanente de sensación de miedo, de nerviosismo, están excesivamente preocupados por el futuro. El día a día se les vuelve pesado. Hay una tendencia a querer tener todo bajo control para disminuir la sensación de incertidumbre que tanto malestar les provoca. Los síntomas del trastorno de ansiedad generalizada pueden variar. Algunos de ellos son los siguientes: Preocupación o ansiedad persistentes por determinados asuntos que son desproporcionados en relación con el impacto de los acontecimientos, pensar demasiado los planes y las soluciones a todos los peores resultados posibles, percibir situaciones y acontecimientos como amenazantes, incluso cuando no lo son, dificultad para lidiar con situaciones de incertidumbre, temperamento indeciso y miedo a tomar la decisión equivocada, incapacidad para dejar de lado u olvidar una preocupación, incapacidad para relajarse, sensación de nerviosismo y sensación de excitación o de estar al límite, dificultad para concentrarse.
Compulsiones
Son acciones repetitivas, que se vuelven insistentes y que las personas no pueden controlar, aunque se lo propongan hacer desde su voluntad. Estas están causadas por un impulso irrefrenable que proviene de su interior, y van produciendo en las personas un gran malestar, que le hacen perder mucho tiempo y le generan un desgaste y un deterioro en su vida afectiva, social y laboral. Algunos ejemplos son: lavarse las manos continuamente, controlar situaciones en forma constante, ordenar sin parar, vomitar después de comer, no poder parar de comer, etc.
Son actuaciones que el sujeto se siente obligado a hacer, para evitar un peligro que supone, puede sucederle a él mismo y/o a su entorno cercano. El sujeto tiende a ocultar estas acciones irracionales, aislarse progresivamente de su medio. Evita todas las circunstancias en donde asocia un daño, que su obsesión protege.
Pensamientos obsesivos
Las personas con pensamientos obsesivos, sufren mucho porque no pueden parar de pensar sobre una idea fija que se les vuelve parasitante y paralizante. La actividad mental permanente genera un desgaste de energía, que les dificulta concentrarse en las tareas y actividades de su vida cotidiana, trabajo, familia, etc. La temática es negativa y puede aparecer por lo general en momentos de estrés o junto a enfermedades como la depresión o la ansiedad. El Pensamiento obsesivo aparece de forma intrusiva, somos conscientes de que es irracional, pero la posibilidad de que pueda ser cierto genera un elevado grado de ansiedad, interfiriendo en el día a día. El Pensamiento rumiativo cuando estamos preocupados por algo y no paramos de darle vueltas en la cabeza. Nos genera malestar y nos cuesta detener ese ciclo de pensamientos, generalmente negativos.
Duelos
El duelo hace referencia a un estado afectivo en donde predomina el dolor que experimenta un sujeto, a causa de una pérdida importante y representativa en su vida. Una vez aceptada la pérdida, las personas aprenden a convivir con su dolor. Con el tiempo recuperan su capacidad de experimentar alegría y placer. El duelo no solo remite a la pérdida de un ser querido, también puede ser transitar la pérdida de una relación de pareja, de amistad, de un trabajo, un lugar de residencia, etc. No obstante puede ocurrir que la persona no pueda llegar a elaborar el duelo y quede detenida en el proceso. Si eso ocurre, nos encontramos frente a otro tipo de duelo llamado “duelo patológico”. El duelo patológico si se instala, es muy peligroso, porque puede llevar a la persona a un estado depresivo. Dicho estado muestra que el duelo no pudo elaborarse, y que por esta razón, la persona sigue apartada de la realidad. Habita el mundo de forma pasiva, porque sigue ensimismado sobre sí y sobre lo que perdió. Si este es el estado de situación, es muy importante que realice una consulta psicoterapéutica.
Problemáticas vinculares (familia y pareja)
la problemática de pareja y familia es una problemática que estuvo siempre, pero no se le dio históricamente el lugar necesario en los espacios terapéuticos. La familia y la pareja es un sistema donde hay varias subjetividades encontradas. Cada uno de los integrantes tiene, generalmente, diferentes maneras de percibir y pensar las cosas del mundo, distintas actitudes frente a un mismo hecho. Las diferencias nombradas enriquecen el vínculo, lo hacen interesante, le sacan monotonía; sin embargo también pueden ser ocasión de mucho malestar y sufrimiento en la pareja. Saber lidiar con las diferencias de cada integrante se convierte en un desafío del día a día. Si lo que prevalece es el padecimiento, el vínculo pasa de ser placentero a displacentero y, en ocasiones, puede volverse tortuoso. La terapia ayuda a poder encontrar esos puntos de unión con el otro, tejer lazos, llegar a acuerdos.
Vínculos de co-dependencia
“Codependiente es aquel que ha permitido que el comportamiento de otra persona le afecte y que está obsesionado por controlar dicho comportamiento”, Melody Beattie. El término codependencia, surgió originalmente de los grupos Alcohólicos Anónimos, cuando se empezó a ver el rol que ocupaba el familiar del adicto.
La codependencia refiere a las personas que sacrifican su tiempo, su esfuerzo e incluso su dinero para resolver los problemas de otros o salvar a una pareja o amigo. En esta dinámica la persona codependiente ignora, niega sus propias necesidades, y su vida gira en torno a la otra persona. También se considera una adicción, porque el codependiente es adicto al otro, para evitar lidiar con su propio dolor, con su sentimiento de soledad y vacío que suelen sentir.
La terapia ayuda a la persona a que ésta pueda ir reconociendo sus sentimientos y emociones, hablarlos, y a través de la palabra vaya encontrando alivio a su malestar, para poder ser libre de elegir con quien relacionarse y, más aún, poner límites.
